Medidas farmacológicas

Las medidas farmacológicas son eficaces a corto plazo pero no producen un descanso tan reparador como el sueño natural. Además, deben ser utilizadas con precaución ya que crean tolerancia y dependencia, y tienen efectos secundarios indeseables. De ser necesario utilizar alguno de los fármacos de los que hablaremos a continuación se debe hacer bajo supervisión médica y, preferiblemente, planteando estas medidas como una ayuda a corto plazo mientras establecemos una terapia del sueño más natural y eficaz.

Los fármacos que se suelen utilizar como ayuda para resolver problemas del sueño son:

  • Hipnóticos:
    • No benzodiacepínicos (Zolpiden, Zopliclona, Zaleplón): También se les llama «Agonistas de los receptores benzodiacepínicos». Inducen el sueño sin afectar a la memoria o al aprendizaje. Originan algo de dependencia y pierden eficacia con el tiempo (tolerancia). No se deben mezclar con otros fármacos que actúen sobre el Sistema Nervioso Central.
    • Benzodiacepínicos (Diazepam, Lorazepam, Tetrazepam, Alprazolam): Son los fármacos más recetados contra el inomnio en los siglos XX y XXI. Ansiolíticos bastante efectivos induciendo el sueño cuando los tomas por primera vez pero que crean tolerancia rápidamente necesitando aumentar la dosis para lograr el mismo efecto. Además, su uso a largo plazo y sin control puede ocasionar muy diversos efectos secundarios que pueden ser crónicos y/o graves.
  • Antidepresivos: No presentan tantos efectos secundarios a largo plazo como las benzodiacepinas aunque no se conoce bien su efectividad para combatir el insomnio a no ser que vaya asociado a estados de depresión. Los más utilizados son:
    • Tricíclicos o ADT : Actúan sobre la serotonina, la noradrenalina y la dopamina favoreciendo la sensación de bienestar necesaria para llevar un día relajado y descansar tranquilo. Pueden provocar múltiples efectos secundarios.
    • Inhibidores de la recaptación de la serotonina (fluotexina, parotexina, citalopram, sertralina): Actúan por diversos mecanismos favoreciendo que el cerebro tenga más serotonina disponible y reduciendo los niveles de cortisol (la hormona del estrés) favoreciendo un buen estado de ánimo y un cerebro preparado para el sueño.
    • Antipsicóticos o neurolépticos sedantes: Se utilizan par controlar psicosis y esquizofrenias pero tienen efectos para combatir el insomnio sin efectos secundarios importantes. Actúan sobre el sistema dopaminérgico favoreciendo la regulación del sueño.
  • Antihistamínicos (doxilamina y difenhidramina): Causan somnolencia
  • Melatonina: Hormona que se fabrica de forma natural en nuestro organismo y regula nuestro rimo circadiano y es capaz de inducir el sueño. Muy útil para inducir el sueño en píldoras o spray sublingual.